jueves, 19 de enero de 2012

Día décimo tercero

No sé qué quieres ahora que ya me has olvidado, ahora que ya no tienes una razón fuerte para quererme. Yo ya te he olvidado y tú me has olvidado a mí. Resígnate a admitirlo, amor, ya no eres nada sin mí. Yo era el porqué de cada mañana aunque no te dieras cuenta. Ya lo sabes, así que no me sonrías más a mis espaldas, y no me mires cuanto no te mire. Porque a veces te quiero y otras no, y a veces te miro cuando no me miras y no te das cuenta. Me sonríes y yo quiero sonreírte pero resultaría demasiado evidente. Lo evidentemente evidente es que te sigo queriendo...

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